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Una nueva imagen y un universo de nuevos personajes.

Foto del escritor: Juan Nariño
Juan Nariño
hace 3 días
3 min de lectura


Después de más de una década, la Fundación Segundos de Vida necesitaba algo más que una actualización gráfica. Su identidad llevaba cerca de 13 años prácticamente sin cambios y, aunque había acompañado una parte importante de su historia, ya no representaba completamente lo que la Fundación era ni la manera en que queríamos comunicarnos con las nuevas generaciones.


Cuando asumí el trabajo de imagen y comunicaciones, uno de los primeros retos fue precisamente encontrar la manera de evolucionar esa identidad sin perder lo que hacía reconocible a la Fundación.


La decisión no era borrar lo anterior y empezar desde cero. Era entender qué elementos debían permanecer y cuáles necesitaban transformarse.


Los superhéroes siempre habían estado presentes en el concepto de la Fundación y tenían un significado muy poderoso: hablaban de niños que enfrentan una enfermedad, pero también de sus familias, de los cuidadores, de los médicos, de los voluntarios y de todas las personas que se convierten en héroes cuando deciden acompañarlos.


Por eso los Super Calvitos debían permanecer.

Lo que cambió fue la manera de representarlos.


Pasamos de una estética más cercana al cómic tradicional a un lenguaje de ilustración más actual, dinámico y cercano a los niños. Referencias de animación como Los Supersónicos y Phineas y Ferb ayudaron a encontrar ese nuevo lenguaje visual. También trabajamos en una nueva interpretación del logotipo, inspirada en el universo de la animación, y conservamos colores que ya hacían parte de la identidad, como el fucsia, el cian y el amarillo, incorporando también nuevos tonos como el naranja y el verde.


Pero lo que comenzó como un cambio de identidad visual terminó convirtiéndose en algo mucho más grande.


Al principio teníamos unos pocos personajes. Eran herramientas gráficas que utilizábamos para acompañar campañas y piezas de comunicación. Sin embargo, poco a poco comenzaron a adquirir personalidad, características propias y una historia.

Un momento especialmente importante fue el concierto de Fercho. Allí ocurrió algo que nos hizo entender que los Super Calvitos podían ser mucho más que ilustraciones dentro de una pieza gráfica. Podían salir de la pantalla, interactuar con las personas, vivir experiencias y convertirse en protagonistas.


Ese momento abrió una puerta creativa.


Comenzamos a crear nuevos personajes, nuevas historias y nuevas formas de representar las diferentes experiencias que viven los niños y sus familias. Lo que inicialmente eran dos personajes fue creciendo hasta convertirse en un universo de más de 200 Super Calvitos.


Hoy los personajes no solamente aparecen en las comunicaciones de la Fundación. Tienen diferentes personalidades, características y roles. Algunos han nacido a partir de historias reales, otros de situaciones que queremos contar y otros simplemente de la necesidad de ampliar ese universo que sigue creciendo.


También comenzamos a llevarlos a otros formatos. Pasaron de las ilustraciones a convertirse en personajes tridimensionales, figuras coleccionables y elementos que pueden vivir físicamente en diferentes espacios.


Y ahí fue cuando entendimos que el cambio de imagen había sido mucho más que un rediseño.


La nueva identidad nos permitió construir un lenguaje propio para la Fundación. Un lenguaje que podía ser divertido y colorido sin dejar de hablar de temas difíciles; que podía acercarse a los niños sin perder el respeto por sus historias; y que podía utilizar la creatividad para generar conversaciones sobre el cáncer infantil.


Los Super Calvitos terminaron convirtiéndose en una especie de puerta de entrada a ese universo.


A través de ellos podemos hablar de una enfermedad, pero también de amistad, familia, esperanza, solidaridad y acompañamiento. Podemos contar historias reales y crear experiencias que permitan que más personas entiendan lo que significa atravesar un diagnóstico de cáncer infantil.

Lo más interesante de todo es que este universo no nació completamente planeado.

Fue apareciendo en el camino.

Primero fue una necesidad de actualizar una imagen que llevaba muchos años acompañando a la Fundación. Después llegaron nuevas ilustraciones, nuevos personajes, nuevas historias y nuevas experiencias. Y, casi sin darnos cuenta, los Super Calvitos dejaron de ser simplemente personajes de la identidad gráfica para convertirse en personajes con vida propia dentro de la Fundación.


Hoy hacen parte de nuestra manera de comunicar, de nuestras campañas y de muchas de las experiencias que construimos alrededor de los niños y sus familias.

Y eso es, quizás, lo más bonito de este proceso: entender que una identidad visual no tiene que quedarse quieta.


Puede evolucionar, crecer y convertirse en algo vivo.


En nuestro caso, ese cambio de imagen terminó dando origen a todo un universo. Un universo que sigue creciendo y que, detrás de cada personaje, cada color y cada historia, mantiene la misma razón de ser: acompañar a los niños con cáncer y a sus familias y recordarles que no están solos.

 
 
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